Martin Reverte y Asociados

¿Por qué debería contratar a un abogado especializado en Derecho Concursal?

por qué un abogado especializado en derecho concursal

Antes de comenzar a leer el siguiente artículo debemos apartar los prejuicios contra los abogados. Ninguna profesión está libre de prejuicios y la abogacía no iba a ser menos. Un abogado o abogada es una persona como tú o como yo. Olvídate del personaje típico de una película de Hollywood donde su única función es obtener el máximo beneficio económico. Si fuera así, todos los abogados y abogadas serían ricos. Y créanme que no es el caso.

Así pues, vamos a responder a la pregunta que atañe este artículo: ¿Por qué debería contratar a un abogado especializado en Derecho Concursal? O mejor ¿Por qué debería contactar con un abogado de Martín, Reverte & Asociados despacho especializado en derecho concursal?

Al igual que hay diferentes especializaciones en la medicina véase: traumatología, fisioterapia, neurología, etc. Existe en derecho diferentes ramas: civil, mercantil, penal, administrativo, inmobiliario… Y entre todas ellas, existe el derecho concursal. ¿Y qué es el área de derecho concursal? En pocas palabras podemos definir el área del derecho concursal como aquella que deriva del derecho mercantil y es la que regula las posibles soluciones ante la insolvencia de un deudor.

Las circunstancias económicas pueden hacer que una persona física o una empresa que ha contraído deudas de distinto tipo no pueda afrontarlas. En consecuencia, se encontrará en una situación de insolvencia y, de acuerdo al principio de responsabilidad patrimonial que se recoge en la legislación vigente, cuando un deudor no cumple con su obligación el acreedor podrá dirigirse contra su patrimonio para dar satisfacción a la obligación que está incumpliendo mediante proceso judicial.

En resumen, un abogado de derecho concursal es aquel soporte profesional y legal tanto para deudores que no han pagado y que no pueden hacer frente a sus deudas como para aquellas personas o empresas que no han recibido el pago de sus deudores y son acreedores de los mismos.

En esta área del derecho la especialización es de vital importancia, ya que no se trata de una rama que se enseñe de forma obligatoria en la carrera, por tanto, la mayoría de los abogados no tienen un dominio de la materia. Aquel abogado que realmente quiera ejercer en esta área del derecho debe de especializarse y formarse específicamente y a conciencia. Los asuntos de esta área son complejos y exigen no solamente conocimientos legales sino que también, se exigen conocimientos fiscales para ofrecer el mejor servicio posible. En nuestro caso, contamos con profesionales del área fiscal y contable.

Por otro lado, el abogado especializado en derecho concursal cuenta con una visión más amplía y negociadora que un abogado “común”, porque en el derecho concursal el procedimiento judicial es el último escalón, es decir, el abogado especializado en derecho concursal trata de agotar todas las herramientas previas en forma de convenio o trato para que ambas partes lleguen a un acuerdo beneficioso para ambas. No siempre es posible, no nos engañemos, pero siempre se procura que sea así.

Contar con un abogado de confianza y especializado nos puede ahorrar tiempo, dinero y problemas. En nuestro despacho la primera consulta no tiene coste alguno, porque entendemos que antes de que un potencial cliente tome una decisión necesita saber quiénes somos y cómo trabajamos. Contar con un abogado en caso de impagos puede servirte para perseguir a quien no te paga y para no perder ese dinero definitivamente. No olvide que una buena defensa siempre empieza por un correcto asesoramiento.

Desde Martín, Reverte & Asociados queremos invitarle a que conozca nuestro despacho, no queremos que confíe en nosotros sin una primera cita previa. Estamos convencidos de que somos el despacho que dará respuesta a sus exigencias legales tanto si es acreedor como si es deudor.

Nuestro equipo tiene muy claro que su éxito es nuestra solución.

Jesús Martín Vázquez, Socio Gerente de Martín Reverte & Asociados.

La información y el asesoramiento jurídico ofrecido en la sección Blog es orientativo y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

¿Qué se espera de los concursos de acreedores para el 2021?

qué se espera de los concursos de acreedores en el 2021

El Derecho concursal se creó con la intención de conservación de la empresa y del empleo. Así pues, el Gobierno, fiel a esta finalidad, ha procurado evitar el cierre de empresas y con ello la pérdida de empleos, motivo por el cual, esperando una mejora de la situación, decidió regular una serie de medidas encaminadas a paliar el duro golpe que la pandemia está causando, entre otras medidas se encuentra la ampliación de la moratoria concursal hasta mediados de marzo, sin embargo, tras un año en el que la crisis derivada del coronavirus ha arrasado con el negocio de empresas de todos los sectores se espera una gran oleada de concursos de acreedores.

La ampliación de la moratoria ha permitido que, aunque a final de año se ha notado un ligero aumento de concursos, durante el segundo y tercer trimestre haya decaído su declaración más de un 20%.

Las previsiones para 2021, no son buenas, se estima que habrá una avalancha de concursos y como mínimo se van a cuadruplicar.

Esta avalancha de concursos viene a raíz de alargar una situación que de por sí, era y aún es insostenible, es por ello por lo que los ERTE y los ICO concedidos solo han sido una solución temporal que ha causado que muchas empresas no hayan tomado la decisión de iniciar el concurso de acreedores, a causa de que la Ley ahora nos les obligaba, y alarguen o esperen innecesariamente agravando la situación con dicha espera cuando lo diligente sería iniciar como mínimo tomar medidas al respecto y que la Ley nos ofrece por medio del concurso de acreedores.

No hablamos de sentenciar la empresa, en muchos casos la finalidad del concurso es REFLOTAR NO HUNDIR.

Hay que planificar y procurar una estrategia/reestructuración adaptada a la situación y ser realistas respecto de la viabilidad y continuidad de la actividad empresarial. Esas son las mejores armas a disposición del empresario.

Lo adecuado es llegar a tiempo, no que el tiempo os atropelle.

En marzo esperar ya no será una opción, por tanto, os recomendamos tomar medidas cuanto antes y evitar un endeudamiento mayor.

En Martín, Reverte & Asociados somos especialistas en derecho concursal y, en concreto, en el concurso de acreedores tanto de empresas como de personas físicas. Ante cualquier duda legal o de asesoría fiscal estamos a vuestra disposición.

Sara Fernández Serra, abogada especializada en Derecho Concursal en Martín, Reverte & Asociados.

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La responsabilidad de los administradores de las deudas frente a Hacienda

responsabilidad del administrador frente hacienda

El siguiente artículo se dedica a aclarar algunas dudas entorno a la responsabilidad de los administradores en relación con las deudas frente Hacienda. Comencemos:

1-. ¿Pueden ser responsables los administradores de las sociedades de las deudas?

Los administradores de las sociedades jurídicas, sean Sociedades Limitadas o Anónimas, pueden ser responsables de la deudas de la sociedad frente a Hacienda.

2-. ¿Qué establece la normativa tributaria en España?

La normativa tributaria establece un sistema de derivación de responsabilidad, determinando que se podrán declarar responsables de las deudas tributarias, junto a la propia sociedad, a los administradores de la misma, ya sea de forma solidaria o subsidiaria.

3-. ¿Qué diferencia hay entre la responsabilidad solidaria y/o subsidiaria?

La diferencia entre estos dos tipos de responsabilidad radica en que al responsable solidario se le puede reclamar el cobro de la deuda en cualquier momento, sin necesidad de haber agotado previamente la acción de cobro contra la sociedad. Por otro lado, el responsable subsidiario solo responderá por las deudas previa declaración de fallido de la sociedad.

Esto ocurre cuando Hacienda declara la insolvencia de la entidad o bien que no existan bienes embargables ni de la sociedad ni de los deudores solidarios.

Por lo tanto, la responsabilidad del administrador puede hacer que éste deba responder con su patrimonio personal por deudas de la sociedad que administra.

Cuando se trata de infracciones tributarias, es decir, sanciones, serán responsables subsidiarios los administradores que no hubiesen realizado los actos necesarios para el cumplimento de la obligaciones y deberes tributarios, o bien que directamente hubiesen adoptado acuerdos causantes del impago de los tributos.

También responderán subsidiariamente los administradores por obligaciones tributarias devengadas o pendientes de la sociedad en el momento del cese de su actividad empresarial, siempre que no hubieran hecho lo necesario para su pago, o bien que directamente tomaron acuerdos en tal sentido.

4-. ¿Algún ejemplo?

El caso más típico en que Hacienda puede ir directamente contra el administrador sin intentar cobrar antes de la sociedad (responsabilidad solidaria) se da cuando el administrador participa en la ocultación o transmisión de bienes de la sociedad para intentar evitar que ésta pague sus deudas.

5-. ¿Hemos tenido en Martín Reverte & Asociados algún caso de este tipo?

Sí, alguna vez Hacienda ha reclamado la deuda a título personal a alguno de nuestros clientes con sociedad concursada, aduciendo que el cliente era el supuesto sucesor de la entidad. Pues bien, Hacienda se extralimitaba, pues el artículo 40 de la Ley General Tributaria (Ley 58/2003) dice que responderán solidariamente de “Las obligaciones tributarias pendientes de las sociedades y entidades con personalidad jurídica disueltas y liquidadas (…)”.

No quedan obligaciones pendientes derivadas de un procedimiento concursal cuando éste ha sido concluido y se hubiere calificado como fortuito, por lo cual no hay responsabilidad a derivar al administrador. Por cuanto no es lo mismo una liquidación societaria que una concursal. De hecho, no es posible disolver y liquidar una sociedad cuando quedan deudas pendientes, pues el Registro Mercantil rechazará la inscripción de dicha disolución.

Por favor, tomen nota:

Por eso, quiero dejar claro que la única vía alternativa es el concurso de acreedores, por cuanto en el mismo se abrirá la pieza de calificación del concurso y es en esta fase en donde se determinará la responsabilidad del administrador. El administrador concursal es el encargado de realizar los pagos a los acreedores en orden jerárquico en base a la calificación de sus respectivos créditos (ordinario, subordinado, privilegiado, etc).

Hacienda no puede, en un procedimiento concursal, derivar la responsabilidad posteriormente a su conclusión, puesto que no hay responsabilidad a la que derivar las deudas de la sociedad. Habrán sido abonadas, o no, en virtud de lo establecido en la Ley Concursal  y, por tanto, la responsabilidad de los administradores habrá sido determinada en la fase de calificación del mismo (culpable o fortuito).

Por lo tanto, no es buena idea simplemente dejar morir una sociedad, pensando que Hacienda ya no podrá reclamarnos nada. Grave error, pues Hacienda tiene hasta cuatro años para derivarnos la responsabilidad, sea de forma subsidiaria o solidaria. La consecuencia inmediata es que pasará a reclamarnos la deuda e iniciará la fase de embargo sobre nuestra fuente de ingresos y/o bienes.

Por ello, lo más aconsejable es acudir al Concurso voluntario de Acreedores.

¿Aún tiene dudas respecto a la responsabilidad del Administrador frente Hacienda?

En Martín Reverte & Asociados estamos a su disposición. Llámanos sin compromiso. Estaremos encantados de asesorarle para encontrar la mejor solución. 

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Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín Reverte & Asociados.

¿Cómo afrontar la quiebra de mi negocio?

Martín Reverte & Asociados

No todo el mundo sirve para ser empresario o emprendedor. Son muy pocos los que en 25 años no hayan sufrido un fracaso en los negocios. Esa máxima es muy conocida en los Estados Unidos, en donde muchos hombres de negocio y empresarios de éxito a menudo fanfarronean de sus estrepitosas quiebras como un hecho del que enorgullecerse. Cuanto mayor fue la caída, más condecoraciones de emprendedor tienes. Como esos soldados veteranos que demuestran sus medallas y heridas sufridas en batallas y guerras pasadas. Porque el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda, y lo importante no es el fracaso en sí mismo. Lo realmente importante es saber levantarse para volver a empezar.

Tras asesorar a emprendedores y a empresarios en mi larga carrera profesional como asesor fiscal y de empresa, puedo afirmar que todo lo que puede salir mal en un negocio no sólo saldrá mal una vez, saldrá mal al menos diez veces. Así que conviene estar preparado para ello si uno quiere ser emprendedor. Sí, incluso a una pandemia mundial.

Una quiebra supone momentos de angustia y zozobra, por no decir que te puede hundir en una profunda depresión. Algunos de los momentos de tristeza incluyen que la pareja e hijos de repente se vean privados del cómodo nivel de vida al que estaban acostumbrados. Las renuncias de este tipo a menudo conllevan la separación, lo que añade más sal a la herida.

Otros momentos duros son los embargos, perder los bienes y propiedades y que algunos considerados amigos te den la espalda. Además, el empresario lucha hasta el final y a menudo pone todo su patrimonio personal dentro del negocio. A veces, los familiares cercanos también ponen su patrimonio en forma de avales o bien directamente con dinero contante y sonante.

En esta difícil coyuntura se suele recibir poco apoyo. Al contrario, todo el mundo quiere sacudirte, empezando por Hacienda y la Seguridad Social. Los acreedores privados y bancos pueden llegar a usar la intimidación emocional o incluso física.

Pero quiero dejar clara una cosa: por muy difícil que parezca, es posible salir del sufrimiento y sobrevivir a la quiebra.

La experiencia siempre endurece el estado mental. Mi consejo para los aspirantes a emprendedores es prepararse para lo peor, ya sea el colapso de una nave debido a inundaciones o a incendios, que los empleados roben a la empresa, la subida de impuestos o una pandemia.

Los propios fracasos también deben servir para aprender qué hacer en tiempos de quiebra y crisis financiera, como la que ahora nos enfrentamos. Un empresario americano con al menos dos quiebras tras de sí lo expresó muy bien: “La forma en que uno sale de un gran agujero en los negocios es muy simple: deja de excavar».

¿Consejos?

Los resumiría en cinco puntos básicos:

1. Es básico acudir a profesionales especializados en el Concurso de Acreedores. Hay diversos procedimientos y alternativas del mismo instrumento. El instrumento legal que tiene el empresario es el Concurso de Acreedores, que puede salvarle incluso de su responsabilidad personal y patrimonial. Por eso hay que analizar cada caso. Los entresijos de la empresa, el tipo, plazo y monto de las deudas, los activos tangibles e intangibles de la misma, etc. Si el Concurso se planifica y proyecta bien, este mal trago puede superarse en un par de años, y esa persona que lleva en la sangre el crear un negocio, hacerlo crecer y crear riqueza, podrá volver a empezar desde cero. Con más cicatrices, pero fortalecido.

2. Afrontar los hechos

Lo primero que debe hacer un emprendedor es enfrentarse a los hechos, por muy duros o incluso brutales que sean. La táctica del avestruz es nefasta, pues nos hundirá aún más profundamente y será más difícil salir del agujero.

Por ejemplo, si el negocio tiene varias ramas, o formas distintas de distribución, observaremos las áreas que estaban ganando y las que estaban perdiendo dinero. Mirar las áreas del negocio que se quieran salvar, aún dándoles otro enfoque. El resto, vender o cerrar. Es decir, dejar de perder, de tirar el dinero a la hoguera o acometer más deudas que no se podrán atender.

3. Informar a los empleados

El siguiente paso importante es gestionar los daños colaterales, siendo los trabajadores uno de los relevantes.

Lo aconsejable sería convocar una reunión con los empleados y explicarles de manera muy honesta y clara que el negocio está en problemas. Luego se les puede presentar el plan de acción de la empresa, aunque sea el Concurso de Acreedores. Se le debe dar al personal la opción de irse si lo desea. Algunos se irán antes de que el barco se hunda.

4. Comunicación con los acreedores

Otro grupo de interés importante que debe gestionarse durante tiempos de crisis empresarial son los bancos y los acreedores. Lo mejor es hablar con todos ellos. Llamarles antes de que ellos empiecen a llamarle a uno. No dar la impresión de que “uno se va a largar”.

5. Gestionar el bienestar emocional

Lo más fácil es caer en el más absoluto pesimismo.

Posiblemente el problema más importante con los fracasos empresariales es la gestión del propio estado emocional. Tus emociones, tus pensamientos y tu propio bienestar mental y físico.

No está de más empezar a leer libros inspiradores o a escuchar charlas motivacionales. Solo eso sustituye a la mayoría de psicólogos y es más barato. Si uno tiene la suerte de tener una familia unida, será una formidable tabla de salvación emocional a la que agarrarse.

El ejercicio físico, el deporte, los pequeños placeres de la vida, momentos con la familia o los amigos, todo nos debe ayudar a conseguir un estado mental que nos permita enfrentar los problemas y desafíos a los que nos tendremos que enfrentar. Deberemos de tener la firme convicción que todo pasará algún día, que realmente sí hay cosas más importantes que las deudas impagadas. Un negocio fracasado no es un ser humano fracasado. Un día todo quedará atrás. Habremos aprendido de los errores cometidos. Y resurgiremos con más fuerza, y alcanzaremos el éxito si nos lo proponemos.

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Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín Reverte & Asociados.

Concurso de acreedores de empresa (I)

Concurso de acreedores de empresa

¿Qué es un concurso de acreedores de empresa?

El concurso de acreedores de empresa es un procedimiento que se sustancia ante los juzgados de lo mercantil, cuando este no puede atender sus obligaciones de pago o prevé que no podrá atenderlas (insolvencia actual o inminente), mediante este proceso se intentará un acuerdo con los acreedores a fin de acordar quitas o aplazamientos, con el objetivo de no causar la liquidación del patrimonio del deudor. Sin embargo, si no es posible lo anterior, se realizará una liquidación ordenada del patrimonio del deudor, asegurando el pago por el orden determinado en la ley.

ATENCIÓN:

Debemos diferenciar como dice el art. 29 del TRLC, entre el concurso voluntario (presentado por el empresario en el plazo de dos meses desde el conocimiento de la insolvencia) y concurso necesario (presentado por un acreedor, o un socio, después de la imposibilidad de hacer efectivo el cobro).

 

¿Cuáles son las fases del concurso de acreedores de empresa?

En primer lugar, encontraríamos los actos previos, dónde deberá aportar el deudor la documentación general y contable (art. 7 y 8 TRLC), como también la solicitud de iniciación (art. 6 TRLC). Se pueden solicitar medidas cautelares (para proteger los bienes de la sociedad) que deberán admitirse mediante auto.

Con auto de declaración del concurso se iniciaría la fase común, en la cual el deudor está obligado a colaborar y ve limitadas sus facultades patrimoniales. A su vez, los acreedores, ven limitado su poder de reclamación, ya que se deben respetar el orden de prelación de créditos y el principio par conditio creditorum (se trata de un principio del derecho concursal que consiste en la paridad de tratamiento en igualdad de condiciones, para los acreedores).

  • Como pilar fundamental, encontraremos la figura del administrador concursal (abogado o economista designado por el Juzgado con una serie de particularidades que no entraremos a valorar en este artículo) que se encarga de conservar y administrar la masa activa de la sociedad, así como clarificar la masa pasiva para determinar el alcance del concurso, concluyendo con un informe. (art. 474 TRLC).

Seguidamente, encontramos la fase de resolución, en la cual diferenciaremos entre resolución mediante convenio con los acreedores, (dónde podemos encontrar esperas y quitas de la deuda), regulado en los artículos 315-405 del TRLC, y que requerirá la aprobación judicial. O la resolución mediante liquidación (la más habitual), regulada en los artículos 406-428 del TRLC. Esta última resolución se trata de la liquidación del patrimonio de la sociedad para el posterior pago a los acreedores.

En último lugar, encontraríamos la calificación del concurso (art. 441 TRLC), dependiendo de las circunstancias del caso podrá ser calificado como fortuito o culpable, en caso de declararse la culpabilidad del concursado, podrá ser objetivo de responsabilidad civil e incluso penal según las condiciones del caso.

En Martín Reverte & asociados nos permitimos afirmar que somos la firma que necesita para cumplir sus expectativas concursales. Nos diferenciamos por nuestro trato exclusivo al derecho concursal a nivel autonómico y nacional. Si lo desea puede recibir una información más personalizada para su caso en cuestión.

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Posible exceso de delegación en el Texto Refundido de la Ley Concursal

Posible exceso del nuevo Texto refundido de la Ley Concursal

En relación con el control jurisdiccional del Real Decreto Legislativo, FERNANDO SANTAOLALLA nos indica que hay una doctrina mayoritaria, reiterada por el Tribunal Constitucional en la sentencia de 19 de julio de 1982 y sentencia de 4 de abril de 1984, que permite la revisión jurisdiccional de Reales Decretos Legislativos por la jurisdicción ordinaria, y en caso de exceso de algunos preceptos, estos no tendrán naturaleza de Ley, al no estar amparado por la ley de delegación.

Corresponderá a los tribunales ordinarios considerar si los preceptos están ajustados a la delegación, si consideran que no se ajusta, inaplicaran los preceptos que hayan excedido. Esto encuentra su fundamentación jurídica la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-administrativa, en su artículo 1.1. que dice lo siguiente:

Los Juzgados y Tribunales del orden contencioso-administrativo conocerán de las pretensiones que se deduzcan en relación con la actuación de las Administraciones públicas sujeta al Derecho Administrativo, con las disposiciones generales de rango inferior a la Ley y con los Decretos legislativos cuando excedan los límites de la delegación

En este caso, los tribunales ordinarios podrían considerar un exceso en la delegación por establecer un contenido diferente y contrario a la jurisprudencia actual.

Jesús Martín Vázquez, socio gerente de Martín Reverte & Asociados

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Martín, Reverte & Asociados

Asesoría jurídica y fiscal experta en derecho concursal de las Islas Baleares

Tipos de responsabilidad al administrador

tres supuestos de responsabilidad que es aplicable a los administradores.

En esto casos, La Ley general tributaria (en adelante, LGT) recoge hasta tres supuestos de responsabilidad que es aplicable a los administradores en los artículos 42 y 43. En primer lugar, el artículo 42.1 a) de la LGT establece un presupuesto de responsabilidad solidaria para los que “sean causantes o colaboren activamente en la realización de una infracción tributaria”. Es probable, que al tener como función la gestión de la economía societaria, pueden ser causante o partícipes de la infracción tributaria.

En los artículos 43.1 a) y 43.1.b) de la LGT encontraríamos dos presupuestos de responsabilidad subsidiaria de los administradores. Al ser subsidiaria, serán llamados en último lugar al pago del crédito, una vez intentado el pago al deudor principal y los responsables solidarios. En el primer supuesto, la responsabilidad de los administradores deriva de la comisión de infracciones tributaria por la entidad jurídica, y en el segundo supuesto, la responsabilidad de los administradores es resultante del cese de actividad de la entidad jurídica teniendo ésta obligaciones tributarias pendientes, la cual es más habitual.

Encontraríamos una característica común en estos presupuestos, y sería la responsabilidad del administrador. No obstante, debemos tener en cuenta que la derivación de los dos últimos supuestos necesitaría de la concurrencia de negligencia en el administrador.

«Será necesaria la concurrencia de negligencia en el adminitrador»

En este caso, el artículo 43.1 b), es el más común respecto a la derivación a administradores de personas jurídicas, ya que normalmente se cesa la actividad de la sociedad por pérdidas de la entidad o baja de productividad, lo que implica en la mayoría de casos que los acreedores públicos deriven a los administradores a título personal los créditos públicos adeudados con la sociedad, siempre comprobando por parte del acreedor que el administrador no liquidó y disolvió la sociedad en el plazo establecido en la ley, así como demostrar la negligencia o culpabilidad del administrador.

 

Martín, Reverte & Asociados

Asesoría jurídica y fiscal experta en derecho concursal de las Islas Baleares

10 cosas que debes saber para cancelar tus deudas

  • PRECIO ECONÓMICO Y ADAPTADO AL CLIENTE

Son muchas las empresas o despachos que le solicitan al cliente una cantidad desorbitada por llevar a cabo su proceso, lo que impide totalmente a los clientes poder realizarlo y, por tanto, conseguir una segunda oportunidad. Desde Martín, Reverte & Asociados entendemos perfectamente la situación de nuestros clientes y por eso mismo adaptamos la cuota a la situación económica del cliente, permitiéndole acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad y que pueda vivir dignamente durante el proceso.

 

  • PARA AUTÓNOMOS Y PARTICULARES

Esta medida va dirigida a los autónomos y particulares que se encuentran en una situación de bloqueo económico o sobreendeudamiento, debido a las deudas que no han podido saldar. Hasta ahora, únicamente las empresas podían declararse en situación de bancarrota. Sin embargo, desde el año 2015 las personas físicas y autónomos también pueden beneficiarse de la ley concursal para poder comenzar de cero y tener una nueva vida. Las personas acogidas a la ley podrán volver a pedir financiacióndesaparecer de los listados de morosidad, así como también volver a tener tarjetas de crédito una vez haya terminado el proceso.

 

  • NO TENER ANTECEDENTES PENALES 

Que no haya sido condenado por delitos socioeconómicos, patrimoniales o falsedad documental dentro de los 10 años anteriores a la declaración del concurso. En caso de existir un proceso penal en curso, el juez debe suspender la decisión de conceder o no el beneficio de la segunda oportunidad hasta que exista sentencia firme.

 

 

  • CANTIDAD DE DEUDA

Las deudas, en su totalidad deberán tener un mínimo de 10.000€ y un máximo de 5.000.000€, así como también es necesario tener un mínimo de dos acreedores para realizar el proceso.

 

  • SER DEUDOR DE BUENA FE

El deudor no debe haber mentido sobre la situación de insolvencia ni haber ocultado documentación relevante, así como no haber realizado ocultación de bienes muebles o inmuebles durante el proceso, ni alzamiento de ninguno de ellos. Este requisito es indispensable para poder beneficiarse de la Ley de la Segunda Oportunidad, así como también es importante a la hora de analizar el proceso por nuestros asesores jurídicos.

 

  • NO HABERSE ACOGIDO A LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS

Que no se haya obtenido el beneficio de la segunda oportunidad en los diez últimos años es un requisito indispensable para la obtención del mismo, este apartado se refiere únicamente a la realización de un concurso de acreedores de persona física o autónomo no de sociedades, las cuales implican un periodo de tiempo de 5 años.

 

  • NO HABER NEGOCIADO CON TODOS LOS ACREEDORES

Es importante que no hayan negociado un acuerdo extrajudicial de pagos con todos los acreedores en los últimos 5 años, esto implica por lo tanto no haber intentado una reunificación previa al concurso, ya que esta se debe llevar a cabo en la fase extrajudicial del proceso.

 

  • QUE SE HAYA INTENTADO UN ACUERDO EXTRAJUDICIAL DE PAGOS QUE RESULTE FACTIBLE PARA EL DEUDOR

En caso de que los acreedores no acepten el acuerdo, el pasivo será cancelado en la fase final, conocida como Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho. Pero es necesario intentar previamente un acuerdo extrajudicial de pago con todos los acreedores, el acuerdo está adaptado a la situación económica del cliente para que pueda ser asumido por el mismo sin ningún problema. Sin embargo, en la práctica observamos que la mayoría de las veces no se consigue llegar un acuerdo y por tanto se consigue la cancelación de las deudas del cliente.

 

  • NO TENER PATRIMONIO O PATRIMONIO INFERIOR A LA DEUDA

Demostrar que no se tiene patrimonio para hacer frente a las deudas o que el patrimonio es inferior a la deuda es importante para demostrar la situación de insolvencia del cliente. Si las deudas del cliente son inferiores al valor de su patrimonio no se le podrá considerar insolvente y por tanto no será factible su caso. Es importante añadir que al valor del patrimonio habrá que deducirle la hipoteca correspondiente si tuviese.

 

Martín, Reverte & Asociados

Asesoría jurídica y fiscal experta en derecho concursal de las Islas Baleares