La posible segunda oportunidad

posible segunda oportunidad

Muchos de nosotros vivimos nuestro día a día pensando en que mañana podrá ir mejor. Se repite una y otra vez, desde el Gobierno y desde los diferentes medios de comunicación, la famosa frase “no vamos a dejar a nadie atrás”. Pero la verdad, la que vemos muchos, la que a menudo, escuece nos indica que ese deseo, por mucho que se repita, no se va a convertir en realidad. Muchos nos estamos quedando atrás.

No hay dinero para todo. Hecho innegable. Y, además, el poco dinero que hay se está gestionando mal. Muchas empresas que se dedican a la hostelería, a la noche, al pequeño comercio… Ven día tras día cómo su negocio sufre e intentan salvaguardar a duras penas el poco dinero que queda entre sus bolsillos. No quiero fingir que la solución será instantánea. No se trata de un truco de magia, más bien, lo único que puede suceder es que nos ahoguemos. Digerir esto no será trabajo de un año o dos o cinco. Será de más.

Y es que, al igual que el virus, los problemas mutan y si no se curan o, mejor dicho, sino tomamos las medidas preventivas necesarias el virus irá a más. De igual forma que debemos mantener la distancia de seguridad y lavarnos las manos, debemos pensar en nuestro negocio y en nuestra familia para que el día de mañana, podamos resurgir más sanos que nunca. Pienso en mi amigo, aquel que acaba de abrir una tienda en la calle Sindicato, gracias a un préstamo hipotecario que tendrá que devolver. Pienso, en mis vecinos, aquellos que han montado un bar al lado de la empresa. Y solo resuena en mi cabeza una y otra vez: señores y señoras del gobierno, muchos se van a quedar atrás; no porque ustedes lo hagan mejor o peor, sino porque es lo que marca el sistema que tenemos. ¿Qué podemos hacer nosotros y cómo pueden ayudarnos ustedes? Lo único que tengo claro es que en esta situación extrema e inimaginable para muchos, los poderes públicos deben velar por ayudar a todas aquellas personas que necesitan y necesitarán reintegrarse. Volver a coger la cuerda de la que estiramos todos y seguir adelante.

Así pues, una vez aceptamos la realidad y la analizamos con las gafas críticas de la razón. ¿Cómo puedo seguir hacía adelante? ¿Qué herramientas legales dispongo para salvaguardar mi dignidad y mi dinero? Pues bien, en este punto y aceptando una situación de quiebra, debemos plantearnos la Segunda Oportunidad.

Sí, disponemos de un mecanismo legal válido que puede servir para consensuar un equilibrio económico. ¿En qué consiste la Segunda Oportunidad? Básicamente, el perdón total o parcial de las deudas a aquellas personas que, pese haber obrado de buena fe, se ven arrastradas a una situación de bancarrota.

Esta situación de bancarrota e insolvencia será y es el pan de muchos de nosotros. Nuestros vecinos y amigos perderán todo, admitamos que una vez que haya sido así y, por tanto, ya no tienen nada más material que perder, lo mejor que podemos hacer es “olvidarnos” del resto de la deuda.

Vean aquí algunos motivos:

– Porque si la deuda más sus intereses perduran sobre una persona, es prácticamente imposible que pueda vivir a ojos de la legalidad. Se fomentará el trabajo en negro.

– Porque no podrá ser titular de bienes ni asalariado y, en general, titular de cualquier cantidad en dinero que no sea de color negro.

– Porque nos podemos olvidar como parte del sistema de esta persona y de sus tributos y cotizaciones a la Seguridad Social. ¡Ah! Y olvídense de que salde su deuda. Realmente, la posición de los acreedores no mejora y no implica ningún perjuicio para ellos pues nada iban a percibir en todo caso.

¿Realmente no nos sale a cuenta arbitrar una verdadera Segunda Oportunidad? ¿Qué conseguiríamos?

– No dejar al margen a una inmensa mayoría de la población. No perderíamos nada, pues tampoco se iba a cobrar.

– Sus tributos, cotizaciones, su dignidad, la nuestra… gastar en un sistema basado en el consumo que por sentido común nos beneficia a todos los que vivimos en él.

Desde mi punto de vista y el de muchos profesionales del Derecho y, en especial, especialistas del Derecho concursal no entendemos el empecinamiento del Poder en:

1-. En general, mantener unos privilegios para los créditos (sobre todo los públicos) que no conducen absolutamente a nada tangible, más allá de aumentar la bolsa de marginación. Deudas impagables con Hacienda o con la Seguridad Social que solo avivan las desigualdades sociales.

2-. Ignorar la Recomendación de la Comisión Europea de 12 marzo 2014 sobre un nuevo enfoque frente a la insolvencia y el fracaso empresarial (2014/135/UE).

3-. Ignorar la Directiva (UE) 2019/1023, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 junio 2019 que será directamente de aplicación en España a partir del 17 julio 2021.

Sin duda, no solicitamos hacer la vista gorda. Se debe proceder caso por caso para que esta Segunda Oportunidad no se vuelva un arma arrojadiza y sirva de puerta trasera para espabilados o caraduras que quieran defraudar la confianza de todos. No obstante, este tipo de gente no son motivo para no hacer lo correcto. Y lo correcto es que nadie se quede rezagado y atrás, pues ellos, nuestros vecinos y nuestros amigos, somos nosotros. No lo olviden.

¿Quieres conocer más información sobre la Ley de Segunda Oportunidad?

Os invitamos a visitar la siguiente web: Vivir sin deudas.

Jesús Martín Vázquez, socio y director de Martín Reverte & Asociados

La información ofrecida en la sección Blog es orientativa y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

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