¿Cómo afrontar la quiebra de mi negocio?

Martín Reverte & Asociados

No todo el mundo sirve para ser empresario o emprendedor. Son muy pocos los que en 25 años no hayan sufrido un fracaso en los negocios. Esa máxima es muy conocida en los Estados Unidos, en donde muchos hombres de negocio y empresarios de éxito a menudo fanfarronean de sus estrepitosas quiebras como un hecho del que enorgullecerse. Cuanto mayor fue la caída, más condecoraciones de emprendedor tienes. Como esos soldados veteranos que demuestran sus medallas y heridas sufridas en batallas y guerras pasadas. Porque el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda, y lo importante no es el fracaso en sí mismo. Lo realmente importante es saber levantarse para volver a empezar.

Tras asesorar a emprendedores y a empresarios en mi larga carrera profesional como asesor fiscal y de empresa, puedo afirmar que todo lo que puede salir mal en un negocio no sólo saldrá mal una vez, saldrá mal al menos diez veces. Así que conviene estar preparado para ello si uno quiere ser emprendedor. Sí, incluso a una pandemia mundial.

Una quiebra supone momentos de angustia y zozobra, por no decir que te puede hundir en una profunda depresión. Algunos de los momentos de tristeza incluyen que la pareja e hijos de repente se vean privados del cómodo nivel de vida al que estaban acostumbrados. Las renuncias de este tipo a menudo conllevan la separación, lo que añade más sal a la herida.

Otros momentos duros son los embargos, perder los bienes y propiedades y que algunos considerados amigos te den la espalda. Además, el empresario lucha hasta el final y a menudo pone todo su patrimonio personal dentro del negocio. A veces, los familiares cercanos también ponen su patrimonio en forma de avales o bien directamente con dinero contante y sonante.

En esta difícil coyuntura se suele recibir poco apoyo. Al contrario, todo el mundo quiere sacudirte, empezando por Hacienda y la Seguridad Social. Los acreedores privados y bancos pueden llegar a usar la intimidación emocional o incluso física.

Pero quiero dejar clara una cosa: por muy difícil que parezca, es posible salir del sufrimiento y sobrevivir a la quiebra.

La experiencia siempre endurece el estado mental. Mi consejo para los aspirantes a emprendedores es prepararse para lo peor, ya sea el colapso de una nave debido a inundaciones o a incendios, que los empleados roben a la empresa, la subida de impuestos o una pandemia.

Los propios fracasos también deben servir para aprender qué hacer en tiempos de quiebra y crisis financiera, como la que ahora nos enfrentamos. Un empresario americano con al menos dos quiebras tras de sí lo expresó muy bien: “La forma en que uno sale de un gran agujero en los negocios es muy simple: deja de excavar».

¿Consejos?

Los resumiría en cinco puntos básicos:

1. Es básico acudir a profesionales especializados en el Concurso de Acreedores. Hay diversos procedimientos y alternativas del mismo instrumento. El instrumento legal que tiene el empresario es el Concurso de Acreedores, que puede salvarle incluso de su responsabilidad personal y patrimonial. Por eso hay que analizar cada caso. Los entresijos de la empresa, el tipo, plazo y monto de las deudas, los activos tangibles e intangibles de la misma, etc. Si el Concurso se planifica y proyecta bien, este mal trago puede superarse en un par de años, y esa persona que lleva en la sangre el crear un negocio, hacerlo crecer y crear riqueza, podrá volver a empezar desde cero. Con más cicatrices, pero fortalecido.

2. Afrontar los hechos

Lo primero que debe hacer un emprendedor es enfrentarse a los hechos, por muy duros o incluso brutales que sean. La táctica del avestruz es nefasta, pues nos hundirá aún más profundamente y será más difícil salir del agujero.

Por ejemplo, si el negocio tiene varias ramas, o formas distintas de distribución, observaremos las áreas que estaban ganando y las que estaban perdiendo dinero. Mirar las áreas del negocio que se quieran salvar, aún dándoles otro enfoque. El resto, vender o cerrar. Es decir, dejar de perder, de tirar el dinero a la hoguera o acometer más deudas que no se podrán atender.

3. Informar a los empleados

El siguiente paso importante es gestionar los daños colaterales, siendo los trabajadores uno de los relevantes.

Lo aconsejable sería convocar una reunión con los empleados y explicarles de manera muy honesta y clara que el negocio está en problemas. Luego se les puede presentar el plan de acción de la empresa, aunque sea el Concurso de Acreedores. Se le debe dar al personal la opción de irse si lo desea. Algunos se irán antes de que el barco se hunda.

4. Comunicación con los acreedores

Otro grupo de interés importante que debe gestionarse durante tiempos de crisis empresarial son los bancos y los acreedores. Lo mejor es hablar con todos ellos. Llamarles antes de que ellos empiecen a llamarle a uno. No dar la impresión de que “uno se va a largar”.

5. Gestionar el bienestar emocional

Lo más fácil es caer en el más absoluto pesimismo.

Posiblemente el problema más importante con los fracasos empresariales es la gestión del propio estado emocional. Tus emociones, tus pensamientos y tu propio bienestar mental y físico.

No está de más empezar a leer libros inspiradores o a escuchar charlas motivacionales. Solo eso sustituye a la mayoría de psicólogos y es más barato. Si uno tiene la suerte de tener una familia unida, será una formidable tabla de salvación emocional a la que agarrarse.

El ejercicio físico, el deporte, los pequeños placeres de la vida, momentos con la familia o los amigos, todo nos debe ayudar a conseguir un estado mental que nos permita enfrentar los problemas y desafíos a los que nos tendremos que enfrentar. Deberemos de tener la firme convicción que todo pasará algún día, que realmente sí hay cosas más importantes que las deudas impagadas. Un negocio fracasado no es un ser humano fracasado. Un día todo quedará atrás. Habremos aprendido de los errores cometidos. Y resurgiremos con más fuerza, y alcanzaremos el éxito si nos lo proponemos.

La información ofrecida en la sección Blog es orientativo y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín Reverte & Asociados.

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