Martin Reverte y Asociados

¿Por qué debería contratar a un abogado especializado en Derecho Concursal?

por qué un abogado especializado en derecho concursal

Antes de comenzar a leer el siguiente artículo debemos apartar los prejuicios contra los abogados. Ninguna profesión está libre de prejuicios y la abogacía no iba a ser menos. Un abogado o abogada es una persona como tú o como yo. Olvídate del personaje típico de una película de Hollywood donde su única función es obtener el máximo beneficio económico. Si fuera así, todos los abogados y abogadas serían ricos. Y créanme que no es el caso.

Así pues, vamos a responder a la pregunta que atañe este artículo: ¿Por qué debería contratar a un abogado especializado en Derecho Concursal? O mejor ¿Por qué debería contactar con un abogado de Martín, Reverte & Asociados despacho especializado en derecho concursal?

Al igual que hay diferentes especializaciones en la medicina véase: traumatología, fisioterapia, neurología, etc. Existe en derecho diferentes ramas: civil, mercantil, penal, administrativo, inmobiliario… Y entre todas ellas, existe el derecho concursal. ¿Y qué es el área de derecho concursal? En pocas palabras podemos definir el área del derecho concursal como aquella que deriva del derecho mercantil y es la que regula las posibles soluciones ante la insolvencia de un deudor.

Las circunstancias económicas pueden hacer que una persona física o una empresa que ha contraído deudas de distinto tipo no pueda afrontarlas. En consecuencia, se encontrará en una situación de insolvencia y, de acuerdo al principio de responsabilidad patrimonial que se recoge en la legislación vigente, cuando un deudor no cumple con su obligación el acreedor podrá dirigirse contra su patrimonio para dar satisfacción a la obligación que está incumpliendo mediante proceso judicial.

En resumen, un abogado de derecho concursal es aquel soporte profesional y legal tanto para deudores que no han pagado y que no pueden hacer frente a sus deudas como para aquellas personas o empresas que no han recibido el pago de sus deudores y son acreedores de los mismos.

En esta área del derecho la especialización es de vital importancia, ya que no se trata de una rama que se enseñe de forma obligatoria en la carrera, por tanto, la mayoría de los abogados no tienen un dominio de la materia. Aquel abogado que realmente quiera ejercer en esta área del derecho debe de especializarse y formarse específicamente y a conciencia. Los asuntos de esta área son complejos y exigen no solamente conocimientos legales sino que también, se exigen conocimientos fiscales para ofrecer el mejor servicio posible. En nuestro caso, contamos con profesionales del área fiscal y contable.

Por otro lado, el abogado especializado en derecho concursal cuenta con una visión más amplía y negociadora que un abogado “común”, porque en el derecho concursal el procedimiento judicial es el último escalón, es decir, el abogado especializado en derecho concursal trata de agotar todas las herramientas previas en forma de convenio o trato para que ambas partes lleguen a un acuerdo beneficioso para ambas. No siempre es posible, no nos engañemos, pero siempre se procura que sea así.

Contar con un abogado de confianza y especializado nos puede ahorrar tiempo, dinero y problemas. En nuestro despacho la primera consulta no tiene coste alguno, porque entendemos que antes de que un potencial cliente tome una decisión necesita saber quiénes somos y cómo trabajamos. Contar con un abogado en caso de impagos puede servirte para perseguir a quien no te paga y para no perder ese dinero definitivamente. No olvide que una buena defensa siempre empieza por un correcto asesoramiento.

Desde Martín, Reverte & Asociados queremos invitarle a que conozca nuestro despacho, no queremos que confíe en nosotros sin una primera cita previa. Estamos convencidos de que somos el despacho que dará respuesta a sus exigencias legales tanto si es acreedor como si es deudor.

Nuestro equipo tiene muy claro que su éxito es nuestra solución.

Jesús Martín Vázquez, Socio Gerente de Martín Reverte & Asociados.

La información y el asesoramiento jurídico ofrecido en la sección Blog es orientativo y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

El boom de la Ley de la Segunda Oportunidad

responsabilidad del administrador

En estos momentos de pandemia e incertidumbre económica, muchas personas no pueden hacer frente a sus pagos de manera regular o prevén que dentro de poco no podrán hacerlo. Esto deriva indudablemente en un «boom» de problemática intrapersonal sobre cómo afrontar esta situación y que opciones tenemos cada uno para solucionarlo. 

SE ESPERA QUE MÁS DE 50.000 PERSONAS SE ACOJAN A LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD EN 2021.”

El pasado miércoles, 20 de enero, Martín, Reverte & Asociados tuvo el placer de realizar una entrevista en Canal 4 para hablar de la Ley de la Segunda Oportunidad y los concursos de acreedores para empresas, aspectos jurídicos directamente relacionados con esta problemática, ya que hay que tener en cuenta que el Registro de Economistas Forenses (Refor) ya ha advertido que, tras años con una media de entre 4.000 y 5.000 concursos en los últimos ejercicios, el parón económico de la pandemia y la retención de procesos que ha generado la moratoria puede desembocar en un 2021 en el que lleguemos a un abanico de más de 10.000 concursos, que puede llegar incluso a los 50.000 que se dan cada año en Francia, una cifra nunca vista en nuestro país.

La pandemia puede llegar a generar 50.000 concursos de acreedores en España en 2021

Esta moratoria ha frenado en seco los concursos, generando a su vez una bola todavía más grande de quiebras potenciales, que indudablemente explotará en 2021, según las previsiones que nos han podido avecinar las asociaciones de los diferentes colectivos afectados.

Bajo estas premisas, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha indicado al Gobierno de España es el que debe asumir que no va a quedar otro remedio que retirar la financiación asistida desde las arcas públicas y dejar caer a las empresas que sean menos viables, para centrar los esfuerzos en empresas con cierto margen de viabilidad. Según De Cos la clave de la estrategia debe versar en la reforma de la Ley Concursal, para agilizar los procesos de reestructuración empresarial posteriores a la quiebra, mejorando la eficiencia y agilidad de los mismos.

Esta reforma de la Ley Concursal cuenta con la recomendación de la Comisión Europea, la cuál ha avisado en varias ocasiones de la importancia de este cambio legislativo, para poder paliar los efectos económicos derivados del COVID-19.

Actualmente se tiene la evidencia de que el 70% de las empresas españolas reconocen tener dificultades de liquidez”

Esta cifra alarmante implica una solución inmediata por parte del Gobierno, ya que el tejido empresarial del país depende de un reforma eficaz, ágil y económica, para que todas las empresas, autónomos y particulares que están en esta situación de insolvencia puedan solucionar este problema de la manera más rápida posible y tener una segunda oportunidad.

Desde Martín Reverte & Asociados, despacho especializado en derecho concursal, somos conscientes de que esta situación es preocupante y en muchas ocasiones incluso desesperante, ya que muchas personas ven como la situación empeora día tras día, y que esos famosos préstamos ICO, lo único que han hecho es hacer la bola de nieve todavía más grande.

Por eso mismo, pedimos a todas esas personas, calma y reflexión, porque como decía el psicólogo Victor Frankl:

«Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros»

Es el momento de pensar con mente fría, analizar nuestra situación particular desde una perspectiva externa, teniendo en cuenta el contexto, las posibilidades y la capacidad que tenemos de interferir en el resultado.

Una vez realizado un profundo análisis, es el momento de ir a un especialista… sí y sí, un especialista. Porque si tuvieras que quitarte una muela del juicio, nunca se te ocurriría pedir consejo a un familiar o amigo, y mucho menos dejar que ellos te la quiten.

Esto es exactamente lo mismo, si estás en una situación de insolvencia particular o empresarial, es necesario asesorarse por especialistas en derecho concursal, ya que solo ellos pueden guiarte en este proceso y conseguir la cancelación de las deudas.

Desde Martín Reverte & Asociados, entendemos perfectamente tu situación, por eso queremos ayudarte a quitar esa muela del juicio y conseguirte una verdadera segunda oportunidad.

Jesús Martín Vázquez, Socio Gerente de Martín Reverte & Asociados.

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Por qué deberíamos planificar nuestras finanzas para 2021

planificación financiera

Un plan financiero personal o familiar proporciona la hoja de ruta que necesitamos para progresar. Lo más aconsejable es empezar describiendo exactamente cuáles son nuestros objetivos financieros (hacia dónde queremos ir). El plan también es la hoja de ruta que describe los pasos que debemos seguir para llegar hasta allí.

Nuestros objetivos pueden ser diversos: pagar una deuda, ahorrar para una compra grande o planificar nuestra independencia financiera. Pues bien, un plan financiero familiar nos dirige y nos da las pautas necesarias para tomar decisiones financieras durante todo el año y más allá.

1. Revisar nuestra previsión de ingresos para el año

El primer paso para crear un plan financiero sólido para 2021 es calcular la cantidad de ingresos que esperamos obtener. Si tenemos nuestro propio negocio, deberíamos tener una estimación aproximada basada en años anteriores o proyecciones comerciales. Es mejor calcular de forma conservadora si no estamos seguros de cómo puede ser el año que acaba de comenzar.

2. Revisar todas nuestras deudas y el plan para pagarlas

Debemos tener una idea muy clara de cuánto pagaremos cada mes por la devolución de los préstamos. Determinaremos el método que usaremos para liquidar antes y de forma efectiva la deuda que más nos oprime.

3. Listar nuestra previsión de gastos para todo el año

Después de revisar las deudas y su plan de pago, es hora de revisar nuestros gastos mensuales y anuales. Si ya tenemos un seguimiento de nuestros gastos en base a un presupuesto mensual, volvamos a revisar los apartados de gastos para verificar si podemos optimizarlo haciendo algunos ajustes.

Hay que tener en cuenta cualquier gasto inusual o grande que tendremos durante el año, como por ejemplo gastos de mantenimiento del coche, compras grandes, reparación o renovación del hogar, etc.

Si aún no realizamos un seguimiento de nuestras finanzas y no seguimos un presupuesto, es importante que empecemos con ello lo antes posible. Más del 85% de las personas ricas comenzaron su proceso de creación de riqueza con estos dos sencillos pasos. Si queremos empezar a ahorrar más, este es nuestro primer paso.

Hay diversos programas y aplicaciones que nos permiten elaborar fácilmente presupuestos familiares y mantener un registro de nuestros gastos mensuales.

Una vez que hayamos revisado nuestro presupuesto, es buena idea volver al plan de préstamos y comprobar si necesitamos realizar ajustes en función de la cantidad de dinero que realmente esperamos tener disponible cada mes.

4. Enumerar nuestras metas financieras a corto y largo plazo

Esta es la parte divertida: soñar en grande y escribir nuestras metas financieras. Ésta es la razón por la que se nos tomamos el tiempo necesario para redactar nuestro plan financiero. Utilizaremos este plan para avanzar y lograr el futuro financiero con el que soñamos.

5. Establecer metas financieras a largo plazo

Comenzaremos con nuestras metas a largo plazo, las que esperamos alcanzar en 5 años o más. ¿Queremos ahorrar para algo grande, crear un fondo de vacaciones para poder viajar todos los años o comenzar a invertir para generar riqueza? ¿Soñamos con dejar de vivir de una nómina y comenzar nuestro propio negocio?

Pensemos en cuándo deseamos jubilarnos o alcanzar la independencia financiera y cuánto dinero necesitaremos para hacerlo. Revisaremos el montante que queremos conseguir para nuestra jubilación y comprobemos que nuestro plan de ahorros está bien encaminado.

Cuando decidamos cuáles son las metas financieras que son más importantes para nosotros y nuestra familia, debemos ser específicos y definirlas claramente. Deberíamos poder realizar un seguimiento de nuestro progreso y saber exactamente qué necesitamos para lograrlo.

Si esto parece abrumador, hay multitud de tutoriales y publicaciones online al alcance de todos, la mayoría gratuitos y muchos excelentes para llegar a ser maestros de nuestra planificación financiera.

6. Establecer metas financieras a medio plazo

De manera similar a lo que hemos hecho estableciendo nuestro objetivo financiero a largo plazo, pensemos ahora en lo que queremos lograr en los próximos dos o tres años.

Por ejemplo:

Objetivo a 3 años: ahorrar 6.000 euros para un viaje con la familia a Nueva Zelanda.

Pasos para lograr este objetivo: Abrir una cuenta de ahorros para viajes y ahorrar 2000 euros cada año.

7. Establecer metas financieras a corto plazo (para el año 2021)

Escribiremos cualquier objetivo específico a corto plazo que podamos tener y que esté separado de nuestros objetivos a largo plazo. Luego, sin olvidarnos de nuestras metas a largo plazo, pensemos en cuáles deben ser nuestras metas financieras para el 2021.

Por ejemplo:

– Objetivo a largo plazo: ahorrar 80.000 euros para el pago de la entrada en la compra de un piso.

– Objetivo a corto plazo para este año: Pagar 5.000 del préstamo de consumo y ahorrar 10.000 euros para la entrada del piso.

Está bien tener objetivos separados a corto y medio plazo. Sin embargo, si nuestra meta a medio plazo es ahorrar 20.000 para comprar un coche nuevo pero nuestra meta a 5 años es ahorrar 80.000 euros para la entrada de un piso, ese coche claramente está perjudicando nuestra meta para el largo plazo.

8. Planifiquemos los ajustes en función de nuestros objetivos

Así como verificamos si nuestras metas a corto y mediano plazo están alineadas con nuestras metas a largo plazo, analicemos si nuestras metas son compatibles con nuestros ingresos. Ahora que ya tenemos un presupuesto de ingresos y gastos y planes para el pago de los préstamos y ahorros que deseamos para la jubilación, sabremos cuánto dinero nos queda para lograr nuestras metas financieras. ¿Necesitamos ampliar el plazo de tiempo? ¿O podemos ajustar nuestros ingresos?

9. Qué hacer si nuestras metas son más ambiciosas que nuestros ingresos

Muy posiblemente vamos a descubrir que nuestros objetivos no están en línea con nuestros ingresos reales. Volvamos atrás y revisemos el presupuesto en detalle. Examinaremos todas las categorías y buscaremos formas de reducir los gastos mensuales. Sorprende saber cuánto suma un café con leche a diario o comer fuera de casa.

Si descubrimos que ni siquiera estamos cerca de cubrir nuestros objetivos financieros a corto y largo plazo, existen algunas posibles soluciones.

10. Ajustar nuestro presupuesto

La mayoría de nuestros gastos se producen en solo dos o tres categorías principales. Para la mayoría de las personas, estos son: alojamiento, comida y transporte. A veces, la atención médica, los impuestos y el cuidado infantil también pueden representar gran parte de lo gastado. Al realizar grandes cambios dentro de estas categorías, podremos obtener un impacto significativo en nuestros gastos anuales.

11.Conseguir ingresos adicionales

Revisemos las habilidades que tenemos actualmente y pensemos en profundidad. Tenemos que conseguir ideas sobre cómo utilizar nuestras habilidades para obtener esos ingresos adicionales. Quizás podemos proporcionar algún tipo de servicio como autónomo, convertirnos en consultores, crear un curso, vender productos o servicios on-line.

Si no se nos ocurre ninguna idea, hay que investigar qué habilidades están en demanda y son fáciles de aprender, luego encontraremos una manera económica y rápida de aprenderlas. Una excelente manera de investigar esto es analizar qué tipo de servicios y productos se están demandando en la actualidad.

12. Trabajo a tiempo parcial

Puede que no suene muy atractivo, pero incluso un trabajo a tiempo parcial mal pagado puede ser de gran ayuda para lograr nuestros objetivos financieros.

Comprobaremos si hay otro puesto en nuestra empresa actual que se remunere mejor. O si tenemos un trabajo a tiempo parcial, comprobaremos si podemos trabajar a tiempo completo en el mismo puesto.

13. Conocer nuestro valor de mercado

Uno de los beneficios de cambiar de trabajo es que aprendemos exactamente cuál es nuestro valor real de mercado. Para aquellos que han estado en la misma empresa durante muchos años, es posible que ya no conozcan su verdadero valor. Intentemos establecer contactos e investigar otros puestos para los que estemos cualificados. Preguntemos a otras personas, busquemos información, descubramos otros campos, valoremos seriamente la posibilidad de trabajar por cuenta propia o iniciar nuestro pequeño negocio.

Si vemos que en base a nuestro valor de mercado deberíamos estar ganando más de lo que ganamos actualmente intentemos negociar un aumento o consideremos cambiar de trabajo, incluso trasladándose a vivir al extranjero.

Las previsiones son que en unos años la mayoría de trabajos serán realizados por profesionales independientes o autónomos (freelancers), que prestarán sus servicios a diversos clientes o empresas. El típico trabajo con contrato laboral para un solo empleador será exclusivo de unas pocas profesiones o funcionarios públicos. Debemos ser conscientes de a dónde se dirige el mercado del trabajo y empezar a prepararnos seriamente en este sentido. El trabajador que recibe una nómina siempre tendrá, por lo general, un trabajo más precario y peor remunerado.

Resumen:

Mucha gente anda por la vida sin un plan financiero establecido. Las razones más comunes incluyen:

• Sentirse abrumado e inseguro de cómo redactar un plan financiero.

• Creer que un plan de finanzas personales solo es necesario si eres rico.

• Creer que necesitas gastar mucho dinero para que un profesional establezca tu plan financiero familiar.

Sin embargo, cualquier persona puede beneficiarse enormemente de escribir y seguir un plan de finanzas personales. Especialmente ahora si se tiene poco dinero. Este plan es lo que nos permite definir claramente nuestros objetivos financieros y determinar luego la hoja de ruta para llegar hasta allí.

Un plan financiero es cómo tomar el control de nuestras finanzas, saber dónde nos encontramos ahora y establecer la hoja de ruta para llegar hasta donde deseamos estar en el futuro.

En Martín Reverte & Asociados asesoramos a nuestros clientes de forma real y honesta. Si quieres asesorarte sobre cómo gestionar el pago de impuestos o aprender más sobre cómo gestionar tu dinero, te invitamos a que leas otros artículos de nuestro blog.

La información y el asesoramiento jurídico ofrecido en la sección Blog es orientativo y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín, Reverte & Asociados.

La responsabilidad de los administradores de las deudas frente a Hacienda

responsabilidad del administrador frente hacienda

El siguiente artículo se dedica a aclarar algunas dudas entorno a la responsabilidad de los administradores en relación con las deudas frente Hacienda. Comencemos:

1-. ¿Pueden ser responsables los administradores de las sociedades de las deudas?

Los administradores de las sociedades jurídicas, sean Sociedades Limitadas o Anónimas, pueden ser responsables de la deudas de la sociedad frente a Hacienda.

2-. ¿Qué establece la normativa tributaria en España?

La normativa tributaria establece un sistema de derivación de responsabilidad, determinando que se podrán declarar responsables de las deudas tributarias, junto a la propia sociedad, a los administradores de la misma, ya sea de forma solidaria o subsidiaria.

3-. ¿Qué diferencia hay entre la responsabilidad solidaria y/o subsidiaria?

La diferencia entre estos dos tipos de responsabilidad radica en que al responsable solidario se le puede reclamar el cobro de la deuda en cualquier momento, sin necesidad de haber agotado previamente la acción de cobro contra la sociedad. Por otro lado, el responsable subsidiario solo responderá por las deudas previa declaración de fallido de la sociedad.

Esto ocurre cuando Hacienda declara la insolvencia de la entidad o bien que no existan bienes embargables ni de la sociedad ni de los deudores solidarios.

Por lo tanto, la responsabilidad del administrador puede hacer que éste deba responder con su patrimonio personal por deudas de la sociedad que administra.

Cuando se trata de infracciones tributarias, es decir, sanciones, serán responsables subsidiarios los administradores que no hubiesen realizado los actos necesarios para el cumplimento de la obligaciones y deberes tributarios, o bien que directamente hubiesen adoptado acuerdos causantes del impago de los tributos.

También responderán subsidiariamente los administradores por obligaciones tributarias devengadas o pendientes de la sociedad en el momento del cese de su actividad empresarial, siempre que no hubieran hecho lo necesario para su pago, o bien que directamente tomaron acuerdos en tal sentido.

4-. ¿Algún ejemplo?

El caso más típico en que Hacienda puede ir directamente contra el administrador sin intentar cobrar antes de la sociedad (responsabilidad solidaria) se da cuando el administrador participa en la ocultación o transmisión de bienes de la sociedad para intentar evitar que ésta pague sus deudas.

5-. ¿Hemos tenido en Martín Reverte & Asociados algún caso de este tipo?

Sí, alguna vez Hacienda ha reclamado la deuda a título personal a alguno de nuestros clientes con sociedad concursada, aduciendo que el cliente era el supuesto sucesor de la entidad. Pues bien, Hacienda se extralimitaba, pues el artículo 40 de la Ley General Tributaria (Ley 58/2003) dice que responderán solidariamente de “Las obligaciones tributarias pendientes de las sociedades y entidades con personalidad jurídica disueltas y liquidadas (…)”.

No quedan obligaciones pendientes derivadas de un procedimiento concursal cuando éste ha sido concluido y se hubiere calificado como fortuito, por lo cual no hay responsabilidad a derivar al administrador. Por cuanto no es lo mismo una liquidación societaria que una concursal. De hecho, no es posible disolver y liquidar una sociedad cuando quedan deudas pendientes, pues el Registro Mercantil rechazará la inscripción de dicha disolución.

Por favor, tomen nota:

Por eso, quiero dejar claro que la única vía alternativa es el concurso de acreedores, por cuanto en el mismo se abrirá la pieza de calificación del concurso y es en esta fase en donde se determinará la responsabilidad del administrador. El administrador concursal es el encargado de realizar los pagos a los acreedores en orden jerárquico en base a la calificación de sus respectivos créditos (ordinario, subordinado, privilegiado, etc).

Hacienda no puede, en un procedimiento concursal, derivar la responsabilidad posteriormente a su conclusión, puesto que no hay responsabilidad a la que derivar las deudas de la sociedad. Habrán sido abonadas, o no, en virtud de lo establecido en la Ley Concursal  y, por tanto, la responsabilidad de los administradores habrá sido determinada en la fase de calificación del mismo (culpable o fortuito).

Por lo tanto, no es buena idea simplemente dejar morir una sociedad, pensando que Hacienda ya no podrá reclamarnos nada. Grave error, pues Hacienda tiene hasta cuatro años para derivarnos la responsabilidad, sea de forma subsidiaria o solidaria. La consecuencia inmediata es que pasará a reclamarnos la deuda e iniciará la fase de embargo sobre nuestra fuente de ingresos y/o bienes.

Por ello, lo más aconsejable es acudir al Concurso voluntario de Acreedores.

¿Aún tiene dudas respecto a la responsabilidad del Administrador frente Hacienda?

En Martín Reverte & Asociados estamos a su disposición. Llámanos sin compromiso. Estaremos encantados de asesorarle para encontrar la mejor solución. 

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Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín Reverte & Asociados.

¿Cómo salvar tu empresa con un preconcurso de acreedores?

Martín Reverte & Asociados

Como dijo nuestro socio Marcos VeraNo todo el mundo sirve para ser empresario o emprendedor. Son muy pocos los que en 25 años no hayan sufrido un fracaso en los negocios. Esa máxima es muy conocida en los Estados Unidos, en donde muchos hombres de negocio y empresarios de éxito a menudo fanfarronean de sus estrepitosas quiebras como un hecho del que enorgullecerse. Cuanto mayor fue la caída, más condecoraciones de emprendedor tienes. Porque el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda, y lo importante no es el fracaso en sí mismo. Lo realmente importante es saber levantarse para volver a empezar.”

El empresario, cuenta con el derecho concursal para hacer frente a situaciones de incertidumbre, y en concreto el preconcurso de acreedores (arts. 583 y ss. TRLC) puede ser una balsa salvavidas para según que escenarios.

¿QUÉ ES EL PRECONCURSO?

Cuando el empresario se encuentra en situación de insolvencia, al no poder hacer frente a sus pagos de manera regular o con la previsión de no poder realizarlos, puede iniciar negociaciones con los acreedores para evitar el concurso y paralizar por tanto ejecuciones contra el mismo.

Encontraríamos por tanto diferentes soluciones (que no incluirían el crédito público):

  • Acuerdo de refinanciación homologado judicialmente:

En este acuerdo, se pretende una ampliación significativa del crédito disponible o modificación de las obligaciones, mediante prórrogas o estableciendo nuevas medidas. Este acuerdo responderá a un plan de viabilidad para la continuación de la empresa. En ocasiones se sustituirá la intervención judicial por la intervención notarial

  • Acuerdo extrajudicial de pagos (AEP):

Para llevar a cabo un AEP, es necesario tener menos de 50 acreedores y una deuda inferior a 5 millones de euros (así como cumplir los requisitos que hemos comentado en otros posts), herramienta pensada para pequeños empresarios y personas naturales. Contará con la intervención de un mediador concursal, con el objetivo de facilitar el acuerdo y por tanto la continuidad empresarial. Esta podrá contener quitas y aplazamientos de las deudas que tiene contraídas el deudor.

-Solicitud de concurso con propuesta anticipada de convenio:

No sería una herramienta preconcursal, pero permite agilizar el procedimiento concursal ya que esta puede ser aprobada en la fase común (ahorrando así dinero y tiempo). Esta puede ser presentada en el concurso voluntario o en el concurso necesario (antes de la finalización del plazo de comunicación de créditos).

¿QUÉ BENEFICIOS PODEMOS OBTENER DEL PRECONCURSO?

Beneficio económico: Menor coste en comparación a un proceso concursal.

Ahorro temporal: La duración del procedimiento es mucho menor en comparación al concurso, lo que permite al empresario solventar la situación en un período breve de tiempo.

Discreción: Las empresas en pre-concurso podrán solicitar el carácter reservado de las comunicaciones.

-Continuidad laboral: La sociedad no se ve intervenida durante las medidas preconcursales, por ende, puede continuar su actividad empresarial sin ver mermada sus facultades.

Suspensión de ejecuciones: La empresa dispondrá de 3 meses para la negociación + un mes para la solicitud de concurso = 4 meses, durante este periodo de tiempo el empresario podrá intentar remediar la situación para conseguir reflotar la empresa, sin que se vea limitado por ejecuciones singulares judiciales o extrajudiciales.

-Segunda Oportunidad: El intento de AEP (sin su aprobación) permitirá acudir posteriormente al mecanismo de segunda oportunidad, obteniendo así el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho.

¿Quieres conocer más información sobre la Ley de Segunda Oportunidad?

Os invitamos a visitar la siguiente web: Vivir sin deudas.

 

Jesús Martín Vázquez, socio gerente de Martín Reverte & Asociados.

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¿Cómo afrontar la quiebra de mi negocio?

Martín Reverte & Asociados

No todo el mundo sirve para ser empresario o emprendedor. Son muy pocos los que en 25 años no hayan sufrido un fracaso en los negocios. Esa máxima es muy conocida en los Estados Unidos, en donde muchos hombres de negocio y empresarios de éxito a menudo fanfarronean de sus estrepitosas quiebras como un hecho del que enorgullecerse. Cuanto mayor fue la caída, más condecoraciones de emprendedor tienes. Como esos soldados veteranos que demuestran sus medallas y heridas sufridas en batallas y guerras pasadas. Porque el éxito y el fracaso son dos caras de la misma moneda, y lo importante no es el fracaso en sí mismo. Lo realmente importante es saber levantarse para volver a empezar.

Tras asesorar a emprendedores y a empresarios en mi larga carrera profesional como asesor fiscal y de empresa, puedo afirmar que todo lo que puede salir mal en un negocio no sólo saldrá mal una vez, saldrá mal al menos diez veces. Así que conviene estar preparado para ello si uno quiere ser emprendedor. Sí, incluso a una pandemia mundial.

Una quiebra supone momentos de angustia y zozobra, por no decir que te puede hundir en una profunda depresión. Algunos de los momentos de tristeza incluyen que la pareja e hijos de repente se vean privados del cómodo nivel de vida al que estaban acostumbrados. Las renuncias de este tipo a menudo conllevan la separación, lo que añade más sal a la herida.

Otros momentos duros son los embargos, perder los bienes y propiedades y que algunos considerados amigos te den la espalda. Además, el empresario lucha hasta el final y a menudo pone todo su patrimonio personal dentro del negocio. A veces, los familiares cercanos también ponen su patrimonio en forma de avales o bien directamente con dinero contante y sonante.

En esta difícil coyuntura se suele recibir poco apoyo. Al contrario, todo el mundo quiere sacudirte, empezando por Hacienda y la Seguridad Social. Los acreedores privados y bancos pueden llegar a usar la intimidación emocional o incluso física.

Pero quiero dejar clara una cosa: por muy difícil que parezca, es posible salir del sufrimiento y sobrevivir a la quiebra.

La experiencia siempre endurece el estado mental. Mi consejo para los aspirantes a emprendedores es prepararse para lo peor, ya sea el colapso de una nave debido a inundaciones o a incendios, que los empleados roben a la empresa, la subida de impuestos o una pandemia.

Los propios fracasos también deben servir para aprender qué hacer en tiempos de quiebra y crisis financiera, como la que ahora nos enfrentamos. Un empresario americano con al menos dos quiebras tras de sí lo expresó muy bien: “La forma en que uno sale de un gran agujero en los negocios es muy simple: deja de excavar».

¿Consejos?

Los resumiría en cinco puntos básicos:

1. Es básico acudir a profesionales especializados en el Concurso de Acreedores. Hay diversos procedimientos y alternativas del mismo instrumento. El instrumento legal que tiene el empresario es el Concurso de Acreedores, que puede salvarle incluso de su responsabilidad personal y patrimonial. Por eso hay que analizar cada caso. Los entresijos de la empresa, el tipo, plazo y monto de las deudas, los activos tangibles e intangibles de la misma, etc. Si el Concurso se planifica y proyecta bien, este mal trago puede superarse en un par de años, y esa persona que lleva en la sangre el crear un negocio, hacerlo crecer y crear riqueza, podrá volver a empezar desde cero. Con más cicatrices, pero fortalecido.

2. Afrontar los hechos

Lo primero que debe hacer un emprendedor es enfrentarse a los hechos, por muy duros o incluso brutales que sean. La táctica del avestruz es nefasta, pues nos hundirá aún más profundamente y será más difícil salir del agujero.

Por ejemplo, si el negocio tiene varias ramas, o formas distintas de distribución, observaremos las áreas que estaban ganando y las que estaban perdiendo dinero. Mirar las áreas del negocio que se quieran salvar, aún dándoles otro enfoque. El resto, vender o cerrar. Es decir, dejar de perder, de tirar el dinero a la hoguera o acometer más deudas que no se podrán atender.

3. Informar a los empleados

El siguiente paso importante es gestionar los daños colaterales, siendo los trabajadores uno de los relevantes.

Lo aconsejable sería convocar una reunión con los empleados y explicarles de manera muy honesta y clara que el negocio está en problemas. Luego se les puede presentar el plan de acción de la empresa, aunque sea el Concurso de Acreedores. Se le debe dar al personal la opción de irse si lo desea. Algunos se irán antes de que el barco se hunda.

4. Comunicación con los acreedores

Otro grupo de interés importante que debe gestionarse durante tiempos de crisis empresarial son los bancos y los acreedores. Lo mejor es hablar con todos ellos. Llamarles antes de que ellos empiecen a llamarle a uno. No dar la impresión de que “uno se va a largar”.

5. Gestionar el bienestar emocional

Lo más fácil es caer en el más absoluto pesimismo.

Posiblemente el problema más importante con los fracasos empresariales es la gestión del propio estado emocional. Tus emociones, tus pensamientos y tu propio bienestar mental y físico.

No está de más empezar a leer libros inspiradores o a escuchar charlas motivacionales. Solo eso sustituye a la mayoría de psicólogos y es más barato. Si uno tiene la suerte de tener una familia unida, será una formidable tabla de salvación emocional a la que agarrarse.

El ejercicio físico, el deporte, los pequeños placeres de la vida, momentos con la familia o los amigos, todo nos debe ayudar a conseguir un estado mental que nos permita enfrentar los problemas y desafíos a los que nos tendremos que enfrentar. Deberemos de tener la firme convicción que todo pasará algún día, que realmente sí hay cosas más importantes que las deudas impagadas. Un negocio fracasado no es un ser humano fracasado. Un día todo quedará atrás. Habremos aprendido de los errores cometidos. Y resurgiremos con más fuerza, y alcanzaremos el éxito si nos lo proponemos.

La información y el asesoramiento jurídico ofrecido en la sección Blog es orientativo y no vinculante. Si lo desea, puede contactar con nosotros en administracion@martinreverteasociados.com

Marcos Vera, Socio y Asesor fiscal en Martín Reverte & Asociados.